El hidrolato de manzanilla romana es una de las aguas florales más valoradas en cosmética natural por su suavidad y tolerancia cutánea. Se obtiene durante el proceso de destilación al vapor de las flores de Anthemis nobilis, donde el vapor arrastra los compuestos aromáticos y las fracciones hidrosolubles presentes en la planta. Tras la condensación se separa el aceite esencial y se obtiene el hidrolato, una solución aromática delicada que conserva las moléculas más suaves de la flor.
Su textura ligera y su aroma floral suave lo convierten en una bruma ideal para refrescar la piel y aportar una sensación inmediata de bienestar. Resulta especialmente agradable como tónico facial, como bruma calmante durante el día o como complemento en rituales de cuidado facial orientados a pieles sensibles o delicadas.